domingo, 29 de abril de 2018

Lluvia de amor.Parte III


Parte III



Ariadna no supo que pensar cuando se quedó a solas.
Un ápice de arrepentimiento emergió en ella. Tal vez se había pasado un poco con el desconocido.
Era posible que le hubiese dicho la verdad, que tan solo quisiese ayudarla, cuando en realidad no necesitaba ayuda.
Durante un rato permaneció pensativa. Sus ojos instintivamente se volvieron a fijar en la casa al otro lado del lago.
Su largo pelo aun chorreaba agua.
Se colocó la toalla alrededor de la cintura, recogió sus chanclas y abandonó el lugar.
Su hermano Adrián debía de estar furioso. Era muy tarde y seguramente la estaría esperando para aquella estúpida cena con su vecino.
No le apetecía para nada ver a nadie y mucho menos aun tras aquel encontronazo en el lago.
Ahora el animo de Ariadna era mucho más lúgubre.
Entró por la parte trasera de la cocina. Supuso que el invitado ya habría llegado. Las risas provenientes del salón le confirmaron que no estaba equivocada.
De repente se miró.
Su aspecto daba asco.
Ariadna decidió arreglarse para la ocasión. Una ducha rápida y algo más decente le sentarían bien, y la cena....que esperase un poco más.
Al final Iván se alegró de haber aceptado la invitación de Adrián y Natalia.
La verdad era que se lo estaba pasando estupendamente y su enfado anterior había casi desaparecido.
Podía haber olvidado a la chica de no ser porque toda su vestimenta había tenido que ser sustituida caritativamente por ropa de Adrián. Afortunadamente ambos parecían tener la misma talla y el mismo gusto. El chico fue muy amable, cosa que Iván le agradeció eternamente. Tener que explicar porque había aparecido en aquel estado tan lamentable fue bochornoso. Al final todos rieron con la chiflada que describió Iván.
Según le había asegurado Natalia su ropa estaría seca antes de que tuviese que irse. Eso supuso un gran alivio para él.
Iván conocía a la familia de Natalia de toda la vida, de hecho, eran grandes amigos.
Cuando ella le comentó que en Adrián había encontrado al hombre de su vida, Iván la apoyó en todo, y ahora estaba súper feliz por el bebe que venía en camino.
Adrián era estupendo. Natalia nunca se equivocó. Era el hombre ideal. Iván lo admiraba y apreciaba como un gran amigo.
Miró a ambos lados del salón.
No veía a su hermana. Adrián le había dicho que se la presentaría durante la cena, y bueno, la curiosidad picó a Iván.
-¿Dónde esta tu hermana?_le preguntó con impaciencia.
Adrián se encogió de hombros con disgusto.
-No lo se, ya debería estar aquí_y repuso_no se que hacer con Ari, esta descontrolada.
Iván palmeó su espalda como un colega.
Nunca se le habían dado bien los consejos, pero de repente las palabras salieron por si solas de su boca.
-Dale tiempo.
-Lo intento, pero Ariadna no quiere oírme.
Los ojos de Iván se desviraron hacía la puerta, se posaron sobre la figura femenina que apareció acaparando toda su atención.
¡Tenía que haberlo imaginado!
Iván no pudo apartar sus ojos de la chica. Parecía aun más hermosa que en el lago. Mucho menos salvaje con aquel sutil vestido de muselina azul que tan bien se ajustaba a su cuerpo.
Una sonrisa escapó de sus labios cuando Ariadna se percató de su presencia.
Entonces un nudo la sofocó, y la vergüenza le cayó a los pies.
Ariadna se dio cuenta que iba vestido con ropa de su hermano, la culpa se acentuó aun más en ella. Quiso retroceder. Huir antes de ser vista, pero Natalia tironeó de su brazo para hacerla entrar al salón.
Los furiosos ojos de su hermano se clavaron en ella.
-¡Por fin!, ¿donde estabas? Llevamos un rato esperándote y por si lo olvidaste..._le remarcó enojado_tenemos un invitado que atender.
Adrián se movió nervioso. Ariadna nunca lo había visto tan enfadado. De repente tuvo ganas de llorar.
Su hermano le indicó que se acercase con un gesto seco.
-L-o-o-si-i-iento_tartajeó incomoda ante la mirada de ambos hombres.
-No se que más hacer_suspiró Adrián abatido_ dime que he hecho mal_se culpó inevitablemente.
Ariadna se sintió a morir.
Odiaba que su hermano se torturase de aquella manera.
-¡Nada! Es culpa mía, me distraje en el lago_intentó excusarse.
Iván tuvo la férrea necesidad de intervenir para apaciguar la situación.
-¡Hola!_se acercó rápidamente con una sonrisa que derritió a la chica_mi nombre es Iván_lentamente le tendió la mano y un hormigueó la inundó.
-H-o-la
-¿Que tal?_le preguntó guardando la compostura.
-Bien, ¿y tu?_respondió Ariadna nerviosa.
-¡Oh, bien! Salvo porque me he tomado con una chiflada en el lago_le dejó caer mordaz.

Ariadna quiso degollarlo ante su comentario. Pero calló por Adrián. 
No quería seguir estropeándole la cena por un cretino... Continuará 

Este Relato como todos los texto del blog
esta bajo mi propiedad
Copyright © 2013 - 2018
Anna Soler Segura

1 comentarios:

Nani Mesa dijo...

Jijiji esta chica pronete, creo que le va a dar dolor de cabeza a Iván jijiji

Publicar un comentario

 
Blogger Templates