Parte
III
Ariadna
no supo que pensar cuando se quedó a solas.
Un
ápice de arrepentimiento emergió en ella. Tal vez se había pasado
un poco con el desconocido.
Era
posible que le hubiese dicho la verdad, que tan solo quisiese
ayudarla, cuando en realidad no necesitaba ayuda.
Durante
un rato permaneció pensativa. Sus ojos instintivamente se volvieron
a fijar en la casa al otro lado del lago.
Su
largo pelo aun chorreaba agua.
Se
colocó la toalla alrededor de la cintura, recogió sus chanclas y
abandonó el lugar.
Su
hermano Adrián debía de estar furioso. Era muy tarde y seguramente la
estaría esperando para aquella estúpida cena con su vecino.
No le
apetecía para nada ver a nadie y mucho menos aun tras aquel
encontronazo en el lago.
Ahora
el animo de Ariadna era mucho más lúgubre.
Entró
por la parte trasera de la cocina. Supuso que el invitado ya habría
llegado. Las risas provenientes del salón le confirmaron que no
estaba equivocada.
De
repente se miró.
Su
aspecto daba asco.
Ariadna
decidió arreglarse para la ocasión. Una ducha rápida y algo más
decente le sentarían bien, y la cena....que esperase un poco más.
Al
final Iván se alegró de haber aceptado la invitación de Adrián y
Natalia.
La
verdad era que se lo estaba pasando estupendamente y su enfado
anterior había casi desaparecido.
Podía
haber olvidado a la chica de no ser porque toda su vestimenta había
tenido que ser sustituida caritativamente por ropa de Adrián.
Afortunadamente ambos parecían tener la misma talla y el mismo
gusto. El chico fue muy amable, cosa que Iván le agradeció
eternamente. Tener que explicar porque había aparecido en aquel
estado tan lamentable fue bochornoso. Al final todos rieron con la
chiflada que describió Iván.
Según
le había asegurado Natalia su ropa estaría seca antes de que
tuviese que irse. Eso supuso un gran alivio para él.
Iván
conocía a la familia de Natalia de toda la vida, de hecho, eran
grandes amigos.
Cuando
ella le comentó que en Adrián había encontrado al hombre de su
vida, Iván la apoyó en todo, y ahora estaba súper feliz por el
bebe que venía en camino.
Adrián
era estupendo. Natalia nunca se equivocó. Era el hombre ideal. Iván
lo admiraba y apreciaba como un gran amigo.
Miró
a ambos lados del salón.
No
veía a su hermana. Adrián le había dicho que se la presentaría
durante la cena, y bueno, la curiosidad picó a Iván.
-¿Dónde
esta tu hermana?_le preguntó con impaciencia.
Adrián
se encogió de hombros con disgusto.
-No
lo se, ya debería estar aquí_y repuso_no se que hacer con Ari, esta
descontrolada.
Iván
palmeó su espalda como un colega.
Nunca
se le habían dado bien los consejos, pero de repente las palabras
salieron por si solas de su boca.
-Dale
tiempo.
-Lo
intento, pero Ariadna no quiere oírme.
Los
ojos de Iván se desviraron hacía la puerta, se posaron sobre la
figura femenina que apareció acaparando toda su atención.
¡Tenía
que haberlo imaginado!
Iván
no pudo apartar sus ojos de la chica. Parecía aun más hermosa que
en el lago. Mucho menos salvaje con aquel sutil vestido de muselina
azul que tan bien se ajustaba a su cuerpo.
Una
sonrisa escapó de sus labios cuando Ariadna se percató de su
presencia.
Entonces
un nudo la sofocó, y la vergüenza le cayó a los pies.
Ariadna
se dio cuenta que iba vestido con ropa de su hermano, la culpa se
acentuó aun más en ella. Quiso retroceder. Huir antes de ser vista,
pero Natalia tironeó de su brazo para hacerla entrar al salón.
Los
furiosos ojos de su hermano se clavaron en ella.
-¡Por
fin!, ¿donde estabas? Llevamos un rato esperándote y por si lo
olvidaste..._le remarcó enojado_tenemos un invitado que atender.
Adrián
se movió nervioso. Ariadna nunca lo había visto tan enfadado. De
repente tuvo ganas de llorar.
Su
hermano le indicó que se acercase con un gesto seco.
-L-o-o-si-i-iento_tartajeó
incomoda ante la mirada de ambos hombres.
-No
se que más hacer_suspiró Adrián abatido_ dime que he hecho mal_se
culpó inevitablemente.
Ariadna
se sintió a morir.
Odiaba
que su hermano se torturase de aquella manera.
-¡Nada!
Es culpa mía, me distraje en el lago_intentó excusarse.
Iván
tuvo la férrea necesidad de intervenir para apaciguar la situación.
-¡Hola!_se
acercó rápidamente con una sonrisa que derritió a la chica_mi
nombre es Iván_lentamente le tendió la mano y un hormigueó la
inundó.
-H-o-la
-¿Que
tal?_le preguntó guardando la compostura.
-Bien,
¿y tu?_respondió Ariadna nerviosa.
-¡Oh,
bien! Salvo porque me he tomado con una chiflada en el lago_le dejó
caer mordaz.
Ariadna
quiso degollarlo ante su comentario. Pero calló por Adrián.
No
quería seguir estropeándole la cena por un cretino... Continuará
Este Relato como todos los texto del blog
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Anna Soler Segura




1 comentarios:
Jijiji esta chica pronete, creo que le va a dar dolor de cabeza a Iván jijiji
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